Una de las dudas más comunes a la hora de trabajar con vídeo son los formatos y la compresión. Es verdad que hay muchas opciones distintas, que en muchos casos tendrán que ver con el ámbito profesional en el que nos movamos. Pero si hablamos de la publicación de un vídeo en internet en realidad hay formatos bastante estandarizados. Partiendo de ahí, la pregunta es la que sigue:

¿Qué motivos tengo para cambiar el formato a un vídeo?

Reducir el tamaño

Dentro de los usos profesionales hay archivos muy grandes (formato RAW, por ejemplo) que requieren una conversión para poder trabajar con ellos, o incluso, ser visualizados con normalidad en el ordenador. En este caso, se necesitaría un conversor o un programa de edición de vídeo que diera lugar a un formato más manejable -normalmente un Prores, o un DNxHQ, si la idea es trabajar con ellos en la mesa de edición-. Pero no es el único caso en el que es necesario trabajar con archivos más pequeños. Puedes necesitar reducir el tamaño de tus vídeos para ganar espacio en tus discos duros, por ejemplo.

Una situación, cada vez más común, en la que resulta fundamental obtener un vídeo que pese poco, es cuando quieres insertarlo en el html de tu web. Optimizar el peso del vídeo será fundamental para reducir los tiempos de carga de la página, puesto que esto tendrá un impacto directo en usabilidad, posicionamiento en buscadores, etc.

Preservar la calidad

Hay algunas aplicaciones –telegram, whasapp– que limitan la calidad de los contenidos para que no ocupen mucho espacio. El problema viene cuando el algoritmo provoca que tu contenido se vea muy pobre. En este caso también podría ser una buena idea usar un conversor.

Compatibilidad

A pesar de que los reproductores de vídeo y los fabricantes de discos duros intentan dar cabida a todos los formatos de vídeo que hay, se dan situaciones en que un determinado archivo no puede reproducirse, y tal vez, sea necesario realizar una conversión de formato para poder visualizarlo.

Comprimir vídeos sin perder calidad: conversores y códecs

La manera de trabajar con los formatos de vídeo es a través de un programa de edición de vídeo (Davinci Resolve, Final Cut, Premiere Pro, Avid, Sony Vegas, etc…) o bien a través de un conversor de vídeo, en web o app. Hay muchos programas para comprimir vídeos: Cloudconverter, Handbrake, Freemake Video Converter, Any Video Converter, Mpeg Streamclip…

Convesor de vídeo HandBrake

El códec h264

Actualmente, si bien es verdad que, como decíamos arriba, hay una gran gama de posibilidades.

El formato más estandarizado para redes es un mp4 con códec h264. Sería raro que este formato diera problemas en algún reproductor. Tampoco a la hora de subirlo a servidores de vídeo como Youtube o Vimeo, ni a redes sociales.

Es un formato con una relación calidad peso muy buena. Para una entrega a cliente, por ejemplo, lo ideal sería incluir un archivo en este formato -que le da la flexibilidad necesaria para su estrategia en internet- y luego otra copia en Prores o DNxHQ en alta calidad y mayor peso para almacenamiento.

El códec WebM

Este es un formato de código abierto tremendamente eficiente que permite bajar mucho el peso preservando una calidad más que razonable, y que viene muy bien cuando queremos insertar un vídeo en el html de nuestra web. Eso sí, para este uso en concreto habrá que ir al límite con el peso, máximo 2MB, ya que al ser un vídeo que se activa sin que medie petición del usuario, puede retrasar mucho la carga de la página.

Hay veces que es complicado, tanto en WebM como h264, lograr reducir el tamaño hasta esos 2MB. Para ello se debe trabajar con vídeos muy cortos, es recomendable una duración entre 5 y 10 segundos como máximo, sobre todo si quieres trabajar en 1920×1080, que es la resolución en la que se va a ver mejor.

También se puede jugar con los parámetros de calidad del códec, los Bitrate  o el Frame Rate para bajar el peso. Y si con todo no lo consigues siempre está la opción de bajar la resolución. Idealmente no habría que bajar de 1280×720.

Existen muchas opciones para trabajar con WebM. Aquí os dejamos algunas, que podéis adquirir de manera gratuita:

  • Plugin de AdobeEl Plugin WebM para Adobe Premier Pro (Licencia BSD).
  • Arista Transcoder. Aplicación de transcodificador de escritorio para Linux (GNOME).
  • Icecast. Servidor de medios de transmisión (GNU GPL v2).
  • Transmageddon. Aplicación de transcodificador de escritorio para *NIX.
  • XMedia Recode. Aplicación de transcodificador de escritorio para Windows.

Codec settings del WebM en el plugin de Premiere. El slide de Quality y el de Bitrate son los que habría que usar.

Así que ya sabéis. Si queréis reducir el tamaño de vuestros vídeos, alternativas hay. Siempre será inevitable un poco de pérdida de calidad, pero actualmente hay soluciones más que suficientes para que, en la mayoría de los casos, la experiencia de visionado sea excelente.