La folclórica del siglo XXI: cuando una marca sale del manual y se sienta en la plaza
Un rebranding no termina en el manual. Así llevamos la nueva marca de La Revoltosa a las calles. Del papel a la plaza. De la estrategia a la verbena.
Un rebranding no termina en el manual. Así llevamos la nueva marca de La Revoltosa a las calles. Del papel a la plaza. De la estrategia a la verbena.
Las emociones no son un recurso creativo. Son el mecanismo central de toda decisión de compra. Todas las marcas trabajan con ellas. Las que dicen que no, mienten. Las que no lo saben, preocupan. Usarlas bien —o mal— tiene consecuencias que van mucho más allá del siguiente trimestre.
La publicidad inclusiva debería ser la norma, no la excepción. La realidad demuestra que aún estamos lejos de conseguirlo. ¿Qué estamos haciendo mal en el sector? Reflexionamos.
En un mundo donde saltamos los anuncios más rápido que un gato asustado, las marcas han tenido que volverse más listas. El product placement ya no es una estrategia secundaria; es el aire que respiramos en el contenido que consumimos cada día.
Con la Inteligencia Artificial, esto va a otro nivel: hablamos de capas publicitarias dinámicas e hiperpersonalizadas que se insertarán en tu experiencia sin que apenas te des cuenta.
Vivimos pegados a las pantallas, consumiendo contenido sin parar y a la vez: viendo una serie, mirando Instagram, escuchando un podcast mientras nos desgañitamos en twitter… Nuestra atención está más fragmentada que nunca. Tanto es así que las maneras tradicionales de contar historias o comunicar una marca se quedan un poco cortas en este caos digital. Y es aquí donde entra en juego una idea potente: la narrativa transmedia.
Estrategias emocionales en publicidad y marketing: la magia del storytelling. Historias que conectan con la audiencia, emocionan y venden.
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