¿Por qué comprar unas deportivas Nike en lugar de unas Reebok? ¿Por qué buscar en el lineal ketchup Heinz cuando hay otros más baratos a mano? ¿Por qué pides una Coca-Cola en lugar de un simple “refresco de cola”? ¿Por qué usas Kleenex y no un “pañuelo”? ¿Por qué tener en tu wishlist un vehículo Volvo en lugar de un Renault? Todas estas preguntas tienen una misma respuesta: por la marca.
De forma casi natural, todas tienen un significado en nuestro subconsciente, e incluso éste evoluciona en nuestro imaginario como consumidor conforme maduramos.
Tal y como dijo John Hegarty, uno de los creativos más brillantes del mundo publicitario y fundador de Saatchi & Saatchi, para iniciar su intervención en el club de creativos de 2016: “Vivimos en un momento fascinante para construir marcas”.
La marca es el elemento pionero de la persuasión. Está relacionado con la facturación y los negocios, pero también está ligado íntimamente con la emoción. Las marcas ofrecen garantía y futuro; profesionalidad y constancia; estrategia e intuición.
La marca es una de las variables estratégicas más importantes de una empresa en la economía actual. En un entorno tan masificado de productos, la diferencia entre éstos reside en su comunicación. Ahí está el poder de las marcas. La marca tiene valor por si misma, más allá del producto o servicio que se comercialice. Para posicionarnos en la mente del consumidor, ha de trabajarse siempre con la intención de aspirar al reconocimiento en el mercado y el posicionamiento en el top of mind de los consumidores en su sector.
Según la RAE, una marca es la “señal que se hace o se pone en alguien o algo, para distinguirlos, o para denotar calidad o pertenencia”. Una marca es mucho más. Es un nombre, un símbolo, un color, un tono de comunicación… una mezcla de elementos que se traduce en una diferenciación de la competencia en cuestión de segundos.
Hoy día no se venden meros productos. Se venden sensaciones y experiencias. La emoción tiene más protagonismo que nunca.
Es fácil. El término inglés branding hace referencia al “proceso de construcción de una marca”, el cual no se limita a su lanzamiento. Contempla trabajar la marca desde su nacimiento hasta su expansión para afianzarla en un entorno competitivo. En este desarrollo se lleva a cabo el proceso de naming, el diseño del logotipo, un manual visual de la marca potente, el desarrollo de la identidad corporativa, etc. Por lo tanto, el branding se trabaja para generar valor a la marca.
El branding es el -eterno- proceso y la marca el -preciado- resultado.
Entretenido, ¿verdad? Como ves, se mezclan curiosidades, instinto, constancia y trabajo en equipo. El “mundo de las marcas” es apasionantemente complicado. No dudes en preguntarnos y proponernos cualquier reto al respecto ;)
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Excelente información y sobre todo la explicación es acertada. Explica sobre identidad de marca y las partes del manual corporativo. Gracias