Briefing del proyecto
Detrás de MadMondo, una marca de café de origen ecuatoriano, hay dos jóvenes emprendedores que querían marcar la diferencia, pero no solo para ellos: su ambición era que la marca se convirtiera también en una herramienta para quienes la hacen cada día.
Llegaron a waka con una energía que nos contagió desde la primera toma de contacto, y con un reto doble. El primero, construir una marca moderna capaz de destacar en un panorama sobresaturado. El segundo, poner en valor un origen excepcional pero poco reconocido: el café de Ecuador está entre los mejores del mundo. Y queríamos hacerlo hablando de origen y trazabilidad sin caer en los clichés nacionales que convierten cualquier marca de café en un folleto turístico.



Propósito y concepto
A la hora de desarrollar la estrategia detectamos una tensión muy de nuestro tiempo: anhelamos inspiración, esa pequeña chispa que nos recuerde que atreverse merece la pena. Esa necesidad encajaba con el público de MadMondo: creativos, diseñadores, músicos y emprendedores que buscan en el café algo más que cafeína y que valoran su dimensión cultural. Y daba sentido al propósito que definimos para la marca: impulsar a los que crean, sueñan y se atreven. Porque las grandes cosas nacen del riesgo, del momento en que alguien decide que su idea, por pequeña que sea, merece existir.
Por eso MadMondo quiere ser el pretexto para que pase algo más grande. El café es la excusa y la cafetería, el lugar donde las ideas dejan de ser intención. Mientras buena parte del sector habla de notas de cata y altitudes, MadMondo se sitúa en lo que el café provoca. Por eso decidimos no usar la etiqueta «café de especialidad»: se ha desgastado hasta perder su significado y, además, levanta una barrera. No hace falta ser experto ni sibarita para disfrutar de un buen café, porque el café es planta, fruto, ritual y economía, pero sobre todo es personas.



Identidad visual
La estrategia se tradujo en dos parámetros para la identidad visual: pasión y sensorialidad. La pasión nos llevó a un rojo intenso, un color que se siente. Para conseguir armonía, lo equilibramos con una estética limpia: un blanco cálido, un negro reservado a la tipografía y mucho aire.
La conexión, eje del concepto, toma forma en el símbolo que acompaña al logotipo y al anagrama: dos personas cogidas de la mano que, a la vez, son gotas líquidas. Nos flipaba esa doble naturaleza, comunidad y producto en una sola figura. La sensorialidad se apoya en los degradados de rojo a transparente, que traducen lo que el café provoca en los sentidos: el calor de la taza o el aroma que desprende. La fotografía completa el sistema. Muestra a personas creando, trabajando o compartiendo cultura, y al producto sin miedo a que se derrame.




Packaging
Diseñamos la caja y la bolsa con los mismos dos objetivos que la visual (detalle y sensorialidad). aplicando la misma lógica detallista. Para ello, jugamos con texturas, relieves y pequeños hallazgos repartidos por la superficie: un gesto grande y rotundo que se reconoce de lejos y una capa de detalle que solo descubre quien se acerca.
El resultado no es solo un contenedor: es la primera experiencia de marca, una invitación a sentir el producto (y a quedarse con la caja cuando el café se acabe).





Identidad verbal
La identidad verbal parte de lo cotidiano para dejar caer algo más profundo y explota la doble lectura en todos sus niveles, como en «La diferencia entre una idea y un proyecto es un café». Y si tuviéramos que quedarnos con una sola frase, sería el claim: «Fuel the mind. Shake the world.» El café como combustible para la mente y como impulso para agitar el mundo. Esa doble lectura también es formal. Verbal y visual trabajan en dos capas: un titular grande que capta la atención y una capa pequeña de detalle que premia a quien se acerca. MadMondo invita a hacer zoom.
Además, trabajamos el naming. MadMondo une la locura con el mundo y entiende la pasión como ruptura creativa: esa chispa algo insensata que empuja a alguien a cambiar su pequeño trozo de mundo.


Diseño web
Por último, llevamos la experiencia de marca a un entorno tan funcional como un e-commerce. El reto era encontrar el equilibrio entre una tienda que funcione sin fricciones y una experiencia que se reconozca como MadMondo. La cultura no podía quedarse en un elemento anecdótico, así que la convertimos en una directriz estructural.
El menú se divide en dos grandes categorías con la misma jerarquía: café, con todo lo relacionado con el producto y su origen, y cultura, que reúne la cafetería, el merch y los eventos. Así, la web cuenta lo mismo que la marca: que MadMondo vende café, pero no solo café. En el detalle, las microinteracciones con el degradado llevan la sensorialidad a la pantalla, y la información técnica sobre el café y su origen premia a quien quiere profundizar.


¿Pero quién ha hecho esto?

Daniela Santelmo

Ignasi Fontvila
Jose Carlos del Pozo

Alejandro Herrero
Alicia Olmedo

Mariví Jiménez

